Soltero pero no goloso
Año 2001. Un año después de mi llegada a España desde la fría (y sin embargo caliente Alemania). Ya pasaron muchas cosas. Primera ponencia en la Facultad de CCEE. Como invitado especial...o porque faltaba un ponente. Da igual, lo hago porque mi trabajo exige estar donde esta el conocimiento, para transmitirlo o para darlo. Tenia 31 años. Mi acento francés había tomado algunos colores alemanes, pero mi castellano no se había perdido. Por la mañana me preparé para el asunto, preguntándome con que salsa me iban a comer los estudiantes. Traje Hugo Boss (claro, comprado en Alemania, mas barato) camisa lisa verde oscuro, y corbata del mismo color que los ojos de la chica que aquel dia me emocionó. 230 estudiantes estudiándome. Claro, uno no llega sin prepararse. En este tipo de ponencias hay que hacer lo siguiente. Elegir a 5 personas en el publico ubicadas estratégicamente, a las que se va a dirigir durante toda la ponencia. También hay que mirar los comportamientos y sobre todo lo cambios en los comportamientos. Esta chica que llega con su novio, empieza pegada a el en plan "estamos en el cine" y poco a poco cambia de postura para centrarse en lo que se cuece (o en quien es el cocinero). Esta otra que pone sus gafas de repente para concentrarse, o la que las quita porque queda mejor. Este chico que te mira de manera prepotente, y que al final toma apuntes. Da igual los comportamientos, o las razones de dichos comportamientos, lo importante era poder transmitir mi conocimiento, ya que ademas de ser a veces un mercenario del conocimiento, soy uno de sus mas activos apóstoles. Claro yo lo tenia controlado, pero no la facultad. El micrófono no funcionaba, entonces tuve que tomar la drástica decisión de moverme por el pasillo central para que se me escuchará. Al final yo tampoco lo tenia controlado. El traje tenia el sello de Hugo Boss, sin embargo estoy seguro que lo ha diseñado un italiano (un tal Marco Paquetti). Había que andar lo suficiente rápido para que nadie mirara y lo suficiente despacio para no agobiar. Da igual los comportamientos, o las razones de dichos comportamientos, lo importante era poder transmitir mi conocimiento, ya que ademas de ser a veces un mercenario del conocimiento, soy uno de sus mas activos apóstoles. Por cierto mi especialidad es el marketing. Nada de ventas, publicidad, etc. Algo mas complejo. Y por encima del marketing de servicios o de productos, o deportivo, o político, hay EL MARKETING PERSONAL. Esto vale para conseguir mas clientes de consultoria, mas estudiantes atentos, o mas ligues por la noche. El problema viene cuando unos se quieren transformar en otros, cuando el cliente o la estudiante quiere ser el ligue... Tuve la palabra equivocada? mi comportamiento se pareció a una invitación?, no lo se pero en mi correo electrónico (profesional) apareció un numero de móvil 6XX 93 59 91 con la frase "Me gustó mucho tu ponencia, y me gustaría saber si me puedes ayudar en un trabajo para el máster.
Acepté. Por compromiso social. Transmitir mi experiencia a una estudiante con sed de conocimiento. Quedamos en mi casa, donde tenia mi despacho. Llegó ella. Cuando la vi, de repente su numero de móvil perdió dígitos para quedarse en los 6 últimos...Medidas perfectas. Luego descubrí que la experiencia que quería que le transmitiera no era la que pensaba y la sed que tenia era tamb...Lo dejamos aquí. En fin hay que ser responsables. Al final, donde tienes la olla, mejor una mano con ampolla.
Aunque no fuera mas que un ponente. Pero proposito no era PONER.







fffff dijo
... y ahora a que viene tanto reparo,
comamos y bebamos q mañana ko
14 Diciembre 2008 | 12:08 PM