Otra vez Mandy
Tras la sorpresa de la maleta, que os contare después, estaba claro que teníamos que descansar un poco. Descansar era para nosotros, volver a lo convencional. Lo convencional para nosotros, claro.
Decidimos ir al cine...
Mandy encontró una sala. Fuimos ahí. No había nadie en la cola. Y la entrada se situaba justo detrás del sexshop. Fuimos a la caja donde una chica con tetas que no cabían en la sala, esperaba leyendo "los cien años de Soledad". Lo sé, suena como otro libro de un autor suramericano premio Nobel, pero no es ese...
Se levantó de su silla, colocó sus tetas encima de la barra y nos dio dos billetes en cabio de otros dos billetes nuestros (los nuestros eran de dinero, claro).
De repente, detrás suya apareció un hombre. Claro que era un hombre, dado el paquete que ostentaba en sus pantalones. Algo increíble. Por lo menos era lo que Mandy pensaba, ya que empezó a apretarme la mano sin dejar de mirar la entrepierna de ese con admiración...
No hace falta explicaros que tipo de cine era. Era un porno de sesiones continuas.
Entramos. Solo había 10 butacas y seis personas, todas parejas. Lo significa que quedaban 7 butacas libres.

Estoy esperando una reacción de los matemáticos de turnos o de los economistas tanto de izquierdas como de derechas. Dirán que las cuentas no cuadraban. Entonces contestaré que han pasado demasiado tiempo estudiando y nunca han tenido tiempo de tener sexo, por lo menos en un cine, donde se necesita solo una butaca por pareja
Llegamos cerca de una de las parejas. Encima del pene de un chico estaba botando...mi vecina Conchi. Era claro que no se iba a caer ya que el chico la sujetaba por las tetas.
Aproveché que estaba en la cima de uno de sus botes para darle un beso en la mejía. Lo sé. Ahora estáis en admiración ante mi nivel de sincronización, pero fue suerte.
Su chico soltó una de las tetas para darme la mano...Educación ante todo. No era porque estábamos en un cine porno que debíamos perder los buenos modales...
Me senté, dejando una butaca entre nosotros. Mandy desabrochó mis pantalones, me saco el pene fuera, lo despertó con dos besos. Me dio la espalda, y se sentó encima, sin ninguna dificultad. Sin saberlo, el superpaquete de la caja había ayudado a que se abriera....
Colocó mis manos encima de sus tetas y pego su espalda sobre mi pecho para que pudiera ver un poco de la película.
-Por cierto, dije, estuviste en la ultima reunión de la comunidad?
-Sí, me contesto Conchi entre dos botes. Pero solo estaban los dos daneses, la vecina del 2C y yo.
-Hey! gritó Mandy, estás conmigo! Podrías elegir otro momento para hablar con tu vecina, no crees?
Era verdad....No era el momento. Decidí centrarme en las tetas de Mandy, que no paraba de hacer círculos de su cadera.
En la película llegábamos al momento cuando el protagonista estaba entregando una biblia a la chica diciéndole que así, podrían vivir su amor con la ayuda de Dios. Ambos eran todavía vírgenes y esperaban poder casarse para empezar a tener hijos. El acababa de terminar sus estudios de historia del arte, y.....

Ups lo siento. Un hacker contratado por la conferencia episcopal acaba de conseguir colocar otra película en mi relato...
Solucionado. Vuelvo a mi historia
En la película llegábamos al momento en el que el chico de una de las parejas penetraba a con compañera de reparto, que puso una cara de funcionaria con hemorroides.
La chica de la otra pareja estaba sentada encima de su chico, igual que Mandy encima mía. Hasta tenía el mismo tatuaje que Mandy.

MANDY!!!!!!!!!!!!!!
Era Mandy, en la película.
-Me podrías explicar que haces encima de otro chico, mientras estas encima mia?
-Tienes razón, contestó. Había completamente olvidado aquella película.
-Hiciste películas porno?
-Solo una. Pero no cobré nada por hacerla.
-Por qué? Normalmente consigues siempre sacarte dinero de cualquier historia.
-Fue así también. Pero no con la película. Solo aposté 25.000libras con Jenny que me podía acostar con aquel actor porno. Era la única opción de ganar la apuesta: Estar en una película suya. El productor de la película no causó muchos problemas en aceptarme. Claro, se lo tuve que pedir de rodillas, jajajajajaj.
Mandy nunca perdía una apuesta. Lo sufrí yo en mis propias carnes. Me acuerdo de la última apuesta que perdí con ella. Fue el peor momento de mi vida. Tuve que acostarme con ella y dos de sus amigas a la vez. Por eso decidí que era la última vez que apostaba con ella.
De repente, ella empezó a acelerar sus movimientos. Era imposible aguantar, pero lo intenté hasta que de manera simultánea, ella encima mía, ella en la película, y mi vecina se pusieron a gritar...
Orgasmo sincronizado. Tremendo....



TERESA santomil gonzalez dijo
Cuerpo, te sigo en la historia aun cuando no comente
eres un as escribiendo jajajajaj
un abrazo
20 Marzo 2010 | 12:58 PM