Mi respuesta a su petición de matrimonio.
Vamos a ser un poco mas cortos, ya que no estamos ante una telenovela donde Juan-Francisco-Antonio-David esta a punto de besar a Maria-Josefina-Antonieta-del-Valle, y donde dicha situación tarda mas que una paja exitosa delante de una foto de Ramoncin...
Me acerqué a ella, abrí su camisa, cogí uno de sus pechos en mi mano, me acerqué mas todavía y lo besé. Suavemente. Justo encima del pezón.
-Siempre haces eso cuando tienes algo importante que decir, dijo Mandy
Exageraba un poco. Normalmente, para que fuera el caso, la persona tenia que ser mujer y compartir una cierta intimidad conmigo. No me imaginaba besandole el pezón a mi director de banco. Aunque la sesión de sexo anal conmigo al firmar la hipoteca fue un acontecimiento, que me había prometido sin dolor...
Ella sabia que era un beso de despedida. Cogió sus cosas, volvió hacia mi, me besó, pero aquel beso decía mucho de lo que sentía. Sin lengua. Solo labios. Y mucha ternura.
-Es a causa de ella verdad? No, No contestes. No digas nada. Cuidate mucho vale?
El cierre de la puerta era tan suave como aquel ruido de Windows cuando apagamos el ordenador.
Lo que pasa, es que solo había cerrado el programa Mandy. O se había cerrado solo, tal vez porque otro programa mas potente afectaba cualquier otro programa que quería ejecutarse.
Quise desinstalarlo, pero sigue en mi sistema operativo.
Mandy era todo una mujer, una superwoman, una megamujer, una hiperdama, una ultraseñora, una macrolady, o sea un pedazo de tia.
Pero había alguien que no salia de la London Business School, sino que pagó sus estudios trabajando en una pizzeria. No volvía loca a todos los tíos, sino les enamoraba. No despertaba el odio de las demás mujeres, sino que salia a divertirse con ellas. No monta a caballo los fines de semana, sino que ayuda a un grupo de adolescentes.
En la cama, también te daba ganas de ser una bestia, una ladrón de intimidades, un demonio. Pero después, te apetecía mirarla mientras dormía. Solía hacerlo con la boca medio-abierta. Tenía también la costumbre de poner una de sus manos sobre su pecho.
Cuando se reía, se le escapa a veces un pedo. Cuando meaba, era todo un ritual. Cuando cagaba, olía de verdad.
Cuando bailaba, lo hacia para divertirse, o para excitar, dependía de lo que quería conseguir. Le gustaba la cerveza (,) alemana.
Era delgada, o a veces gorda. Tenía la piel suave, o a veces con unos granitos (por la regla).
Tenía miedo de todo, o a veces no temía nada
Te suplicaba que la dejaras dormir, o a veces te despertaba para tener sexo
Olvidaba a veces de depilarse las piernas, pero no me molestaba.
Había que volver a España ya. Era el momento de volver a una vida mas tranquila. Hablaba por mi, porque Dioni, seguramente , se iba a quedar mas tiempo.
Tengo una pregunta: Cual de las dos os atrae mas?
Por cierto, tenia un defecto: Ya no estaba...Solo tenia un monton de ropa, de zapatos, y otras cosas en mi casa. Y su cepillo de dientes también. Lo tendré que tirar. Estoy seguro que ya se habia comprado otro.








gritosdesesperados dijo
Perdona solterito...pero quitando los nombres, ésto si parece un culebron!!! jajaja
no tires el cepillo de dientes, joder....eso es como apartarla para siempre!!! jaja
besos
30 Abril 2010 | 10:35 AM